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''Análisis de la relación de la calidad de sueño percibida y deterioro cognitivo en envejecientes''

  • Feb 27
  • 14 min read

Autor: Sebastián Gómez.

Fecha de investigación: 16 de diciembre de 2024.


Resumen:


Este estudio investiga la relación entre la calidad del sueño percibida y el deterioro cognitivo en adultos mayores. Se evalúa el deterioro cognitivo mediante el Mini-Mental, centrándose en áreas como orientación temporal, orientación espacial, memoria, atención, lenguaje y construcción. Los resultados muestran una puntuación media de 20.82 en el Mini-Mental, lo que sugiere un deterioro cognitivo leve en algunos participantes. Los datos sociodemográficos revelan una distribución equilibrada entre géneros, con una edad promedio de 78.10 años y 10.62 años de educación media.


Además, se evalúa la calidad subjetiva del sueño utilizando el PSQI, obteniendo una puntuación media de 11.64, lo que indica una calidad de sueño generalmente pobre. Se encontraron correlaciones significativas entre la edad y la duración del sueño (r = -0.380), la edad y el uso de medicamentos para dormir (r = 0.342), y la calidad del sueño con disfunción diurna (r = 0.500) y perturbaciones del sueño (r = 0.329). Aunque la correlación entre la calidad del sueño percibida y el deterioro cognitivo (r = 0.215) fue débil y estadísticamente no significativa (p = 0.805), se requiere más investigación para explorar el impacto potencial de la calidad del sueño en la función cognitiva de los adultos mayores.


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Introducción: La calidad del sueño es un factor crucial en la salud y bienestar general de los adultos mayores. A medida que las personas envejecen, es común experimentar cambios en los patrones de sueño, lo que puede influir en diversos aspectos de su funcionamiento cognitivo. Diversas investigaciones han señalado la relación entre el sueño y el deterioro cognitivo, sugiriendo que una disminución en la calidad del sueño podría estar asociada con un mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos como pérdida de memoria, dificultad para concentrarse y menor agilidad mental. El trastorno de conducta del sueño REM (TCSR) se ha identificado como un posible precursor de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson y la demencia por cuerpos de Lewy. Un estudio longitudinal mostró que el 45.5% de los pacientes diagnosticados con TCSR desarrollaron enfermedades neurodegenerativas a los 9 años, siendo el Parkinson la más prevalente (71.8%). Además, se observó una relación entre biomarcadores como la alteración visual cromática y la aparición temprana de estas patologías (García et al., 2023).


La evidencia sugiere una relación bidireccional entre las alteraciones del sueño y las demencias, lo que implica que ambos factores se retroalimentan en un ciclo vicioso. La acumulación de beta-amiloide, un marcador clave en la EA, se exacerba con la privación de sueño, mientras que esta acumulación contribuye a la disfunción del núcleo supraquiasmático, afectando los ritmos circadianos (López et al., 2023). Por otro lado, en la enfermedad de Parkinson, las alteraciones del sueño, como el insomnio y el TCSR, se asocian con una progresión acelerada de los síntomas (Martínez et al., 2023). En el contexto de los adultos mayores, las alteraciones del sueño afectan significativamente la calidad de vida y aceleran el deterioro cognitivo. Un análisis longitudinal basado en el Seattle Longitudinal Study encontró que la variabilidad en la duración del sueño, más que su disminución, está asociada con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Este hallazgo subraya la importancia de la estabilidad en los patrones de sueño como un factor protector en el envejecimiento saludable (Smith et al., 2023).


El análisis de la autopercepción del sueño es importante porque, aunque algunos adultos mayores puedan presentar dificultades objetivas para dormir, su percepción subjetiva puede variar considerablemente, influyendo en cómo gestionan su salud. Este estudio busca explorar la relación entre la autopercepción de la calidad del sueño y el deterioro cognitivo en adultos mayores, contribuyendo al entendimiento de cómo estos factores interactúan en el envejecimiento. El tema de la calidad del sueño y el deterioro cognitivo en los adultos mayores es crucial debido a los cambios naturales que ocurren en los patrones de sueño con el envejecimiento. A medida que las personas envejecen, experimentan una reducción en las fases profundas del sueño, lo que disminuye la capacidad del sueño para ser verdaderamente reparador. Esta situación, combinada con la disminución de la melatonina, resulta en despertares más frecuentes y una mayor fragmentación del sueño.


Estos factores fisiológicos afectan directamente la percepción subjetiva de la calidad del sueño en los adultos mayores, lo que justifica la investigación de este aspecto en relación con su impacto en el deterioro cognitivo (Dokhand, s.f.). Además, se considera relevante investigar este tema debido a los múltiples factores psicosociales y patológicos que también influyen en la calidad del sueño de los adultos mayores. Las condiciones crónicas, los efectos secundarios de los medicamentos y el insomnio derivado de estas enfermedades juegan un papel significativo en la interrupción del sueño reparador. A su vez, estos problemas del sueño pueden agravar los déficits cognitivos que ya son comunes en esta etapa de la vida (Dokhand, s.f.). La inactividad, derivada de la jubilación, también puede fomentar hábitos de sueño diurno, como siestas prolongadas, que afectan la calidad del sueño nocturno (Solidaridad Intergeneracional, s.f.). Por tanto, la relación entre la autopercepción de la calidad del sueño y el deterioro cognitivo es un área crítica que debe ser explorada para obtener una comprensión más profunda de estos fenómenos interrelacionados. Los cambios en los patrones de sueño y la reducción del tiempo de sueño profundo son factores que no solo afectan el bienestar diario, sino que también tienen repercusiones directas en la capacidad cognitiva de los adultos mayores. Investigaciones previas han destacado que los despertares nocturnos frecuentes y la fragmentación del sueño aumentan la prevalencia de problemas cognitivos, como la pérdida de memoria y la disminución de la capacidad para realizar actividades cotidianas (Solidaridad Intergeneracional, s.f.).


Dado que la calidad del sueño es un factor crítico para el funcionamiento cognitivo, investigar cómo los adultos mayores perciben su sueño es esencial para identificar posibles riesgos de deterioro cognitivo. Finalmente, el sueño es crucial para la regeneración celular y la eliminación de desechos en el cerebro, procesos vitales para el mantenimiento de las funciones cognitivas en los adultos mayores. Los trastornos del sueño que afectan a esta población pueden generar problemas de salud adicionales, como un aumento del riesgo de caídas y un impacto negativo en la calidad de vida general. Por lo tanto, investigar la autopercepción del sueño en relación con el deterioro cognitivo no solo contribuirá a una mejor comprensión del proceso de envejecimiento, sino que también puede ayudar a desarrollar estrategias de intervención que mejoren tanto la calidad del sueño como las capacidades cognitivas en esta población vulnerable (Envejezser, s.f.). Además de los factores fisiológicos y psicosociales previamente mencionados, otro aspecto que nos llevó a estudiar la autopercepción de la calidad del sueño en adultos mayores es la existencia de varios mitos y prejuicios sobre el sueño en esta población. Estas creencias populares pueden influir en cómo los adultos mayores interpretan sus patrones de sueño, lo que a su vez afecta su autopercepción.

Algunos de los mitos más comunes incluyen la idea de que "cuanto más grande eres, menos sueño necesitas", que "dormir de día te mantiene despierto de noche", que "durante el sueño el cerebro descansa" o que "roncar no debería preocuparte". Estos conceptos erróneos, aunque extendidos, no solo son incorrectos, sino que pueden llevar a hábitos inadecuados que impacten negativamente la calidad del sueño y la salud cognitiva de los adultos mayores. Por ejemplo, el mito de que dormir menos es natural en la vejez puede llevar a muchos a aceptar una mala calidad de sueño como inevitable, sin buscar soluciones para mejorar su descanso. Asimismo, creer que los ronquidos son inofensivos podría ignorar condiciones serias como la apnea del sueño, que afecta tanto el sueño reparador como el estado cognitivo (National Geographic, s.f.).


Con este estudio sobre la autopercepción de la calidad de sueño y el deterioro cognitivo en adultos mayores, buscamos identificar la relación entre cómo las personas mayores perciben su propio sueño y su capacidad cognitiva. Esto nos permitirá comprender mejor los factores que influyen en el bienestar de esta población, así como el impacto que tiene la calidad del sueño sobre su salud mental. Al analizar los mitos y prejuicios sobre el sueño, pretendemos derribar creencias erróneas que puedan estar afectando negativamente la calidad de vida de los adultos mayores. En la población nacional dominicana, este estudio podría tener un impacto significativo al sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de un sueño reparador en la vejez. Con la información adecuada, los profesionales de la salud podrían intervenir de manera más efectiva en el tratamiento de trastornos del sueño, especialmente aquellos que están asociados con el deterioro cognitivo. Además, al difundir los hallazgos en la población, se contribuiría a un mejor entendimiento de la salud del adulto mayor, lo que fomentaría cambios en los hábitos de descanso y una mayor conciencia sobre la relación entre el sueño y la capacidad cognitiva. Esto, en última instancia, mejoraría la calidad de vida y reduciría la incidencia de problemas cognitivos derivados de una mala calidad de sueño en los adultos mayores dominicanos.


El objetivo principal de este estudio es explorar la relación entre la calidad de sueño percibida y el deterioro cognitivo en adultos mayores.


Con este fin, se plantean tres objetivos específicos; Determinar el deterioro cognitivo en adultos mayores. A través de la aplicación del Mini-Mental State Examination (MMSE), se evaluarán diferentes áreas cognitivas como la orientación temporal, espacial, memoria, cálculo y atención, lenguaje y construcción. Además, se busca identificar si existen diferencias significativas en el desempeño cognitivo entre estas áreas.


Determinar la calidad de sueño en adultos mayores: La calidad del sueño será evaluada mediante un cuestionario específico que medirá la percepción que los adultos mayores tienen sobre su descanso. Este objetivo tiene como fin identificar el nivel de calidad del sueño en la muestra estudiada.


Examinar la relación estadística entre la calidad de sueño percibida y el nivel de deterioro cognitivo en adultos mayores: Finalmente, se explorará la fuerza y dirección de la relación entre la calidad de sueño percibida y el. deterioro cognitivo, utilizando herramientas estadísticas adecuadas para determinar la existencia de una correlación significativa.


Resultados de la investigación:


En cuanto a la información sociodemográfica es importante conocer que la muestra analizada abarca un rango etario de 69 a 88 años, con distribuciones relativamente homogéneas, destacándose los picos de frecuencia en las edades de 70, 75, 79 y 85 años. En cuanto al nivel educativo, la mayoría de los participantes alcanzó entre 5o y 10o grado, representando el 16% en 6o grado como el nivel más frecuente, mientras que los niveles educativos superiores muestran una representación significativamente menor (4%-6%).


Los resultados del MinimentaI nos arrojan una media de 20.82 de puntuación general por parte de la población muestreada, lo que significa que está por debajo de la media. Las variables como orientación temporal, orientación espacial, memoria, cálculo y atención, y lenguaje y construcción son componentes clave del deterioro cognitivo. De la tabla podemos interpretar:


Factores

Orientación temporal del evaluado

Orientación espacial del evaluado

Fijación del evaluado

Cálculo y atención del evaluado

Memoria del evaluado

Lenguaje y construcció n

Estandariz ada

Media

3.64

3.56

2.08

1.92

1.86

6.96

20.82

Desviación

0.88

0.71

0.70

0.63

0.67

1.38

3.79

Tabla #1 Fuente: en base a la aplicación del Mini Mental a la población envejeciente.


La orientación temporal: la media es 3.64 (de un máximo de 5), indicando un desempeño moderado en esta habilidad. Del mismo modo, sobre la orientación espacial: la media es 3.56 (±0.705), también dentro del rango moderado. En cuanto a la memoria: La media es 1.86 (de un máximo de 3), lo que sugiere una capacidad cercana a la mitad del puntaje posible, evidenciando cierto deterioro. El lenguaje y construcción: La media de 6.96 (de un máximo de 9) muestra que los adultos mayores tienen un mejor desempeño en esta área comparada con otras.


En el análisis de la prueba, se observó que la orientación espacial presentó un desempeño más consistente, con el 49% de los participantes obteniendo una puntuación de 4, el 37.3% logrando una puntuación de 3, y solo el 5.9% alcanzando las puntuaciones extremas de 2 o 5, reflejando un nivel intermedio-alto en promedio. Sin embargo, la capacidad de fijación mostró una mayor variabilidad y dispersión en los resultados, con el 51% de los participantes obteniendo una puntuación de 2, el 27.5% alcanzando la puntuación máxima de 3, y un 19.6% presentando la puntuación más baja de 1, sugiriendo una mayor vulnerabilidad en esta área en comparación con la orientación espacial.

Factor

Calidad subjetiva de sueño

Latencia de sueño

duración de sueño

eficiencia de sueño

perturbació n del sueño

medica ción

Disfunc ión diurna

PSQI

Media

1,82

1,88

1,76

1,50

1,38

1,64

1,66

11,64

Desv. Desviación

1,063

940

870

1,129

1,008

851

895

3,186

Tabla#2 extraída de las Medias y desviación de factores y puntuación estandarizada del Cuestionario de Calidad de Sueño de Pittsburg de datos extraídos en la administración del estudio a envejecientes.


En cuanto a la calidad subjetiva del sueño, la media fue de 1.82 (60.7%). La latencia del sueño tuvo una media de 1.88 (62.7%), mientras que la duración del sueño y la eficiencia del sueño presentaron medias de 1.76 (58.7%) y 1.50 (50%), respectivamente. La perturbación del sueño mostró una media de 1.38 (46%), y la medicación para dormir y la disfunción diurna tuvieron medias de 1.64 (54.7%) y 1.66 (55.3%), respectivamente. En general, la puntuación total del PSQI reflejó una media de 11.64, indicando una calidad del sueño generalmente pobre entre los participantes, lo que subraya la necesidad de intervenciones para mejorar la calidad del sueño en esta población vulnerable.


Discusión:


En el estudio se encontraron varias correlaciones significativas. La edad de los encuestados mostró una correlación negativa con la duración del sueño (r = -0.380, p < 0.01), indicando que a medida que las personas envejecen, tienden a dormir menos. Además, el uso de medicación para dormir está positivamente correlacionado con la edad (r = 0.342, p < 0.05), lo que sugiere que las personas mayores tienden a usar más medicamentos para dormir.


La calidad del sueño medida por el PSQI mostró correlaciones positivas con la disfunción diurna (r = 0.500, p < 0.01) y la perturbación del sueño (r = 0.329, p < 0.05), lo que significa que una peor calidad del sueño está asociada con más problemas durante el día y más interrupciones del sueño. También, la duración del sueño tiene una correlación positiva con el PSQI (r = 0.542, p < 0.01), indicando que dormir más tiempo está relacionado con una mejor calidad del sueño.

Hipótesis nula

Prueba

Sig.

Decisión

Las categorías definidas por Sexo del encuestado = M y F se producen con las probabilidades 0.5 y 0.5.

Prueba binomial para una muestra

1

Retener la hipótesis nula

La distribución de Edad del encuestado es normal con la media 78 y la desviación estándar 5.596.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.2001,2

Retener la hipótesis nula

La distribución de Estudios es normal con la media 11 y la desviación estándar 4.213.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.018

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Orientación temporal del evaluado es normal con la media 4 y la desviación estándar 0.875.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Orientación espacial del evaluado es normal con la media 4 y la desviación estándar 0.705.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Fijación del evaluado es normal con la

Prueba de Kolmogorov-Smirnov

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

media 2 y la desviación estándar 0.695.

para una muestra



La distribución de Cálculo y atención del evaluado es normal con la media 2 y la desviación estándar 0.634.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Memoria del evaluado es normal con la media 2 y la desviación estándar 0.670.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Lenguaje y construcción es normal con la media 7 y la desviación estándar 1.384.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0061

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Estandarizada es normal con la media 21 y la desviación estándar 3.794.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.2001,2

Retener la hipótesis nula

La distribución de Calidad subjetiva de sueño es normal con la media 2 y la desviación estándar 1.063.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Latencia de sueño es normal con la media 2 y la desviación estándar 0.940.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Duración del sueño es normal con la media 2 y la desviación estándar 0.870.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Eficiencia del sueño es normal con la media 2 y la desviación estándar 1.129.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Perturbación del sueño es normal con la media 1 y la desviación estándar 1.008.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Medicación es normal con la media 2 y la desviación estándar 0.851.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de Disfunción diurna es normal con la media 2 y la desviación estándar 0.895.

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

0.0011

Rechazar la hipótesis nula

La distribución de PSQI es normal con la media 12 y la

Prueba de Kolmogorov-Smirnov

0.1751,2

Retener la hipótesis nula

Tabla n#3 extraída del análisis de medias de prueba de Kolmogorov-Smirnov para muestra de ancianos en base a sus resultados en el Test Minimental y el Cuestionario de Pittsburgh de Calidad de sueño.


En la investigación sobre la distribución de variables cognitivas y de calidad del sueño, se aplicó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra. Los resultados mostraron que solo las variables "sexo del encuestado" y "puntuación estandarizada del Minimental" siguieron una distribución normal (p > 0.05). En contraste, variables como "edad del encuestado", "orientación temporal", "orientación espacial", "fijación", "calidad subjetiva del sueño" y otras no siguieron una distribución normal (p < 0.05). Estos hallazgos sugieren que la mayoría de las variables evaluadas no se distribuyen normalmente, lo que tiene implicaciones importantes para el uso de métodos estadísticos apropiados en futuros análisis.


En cuanto a nuestro objetivo principal, los resultados muestran una correlación positiva débil entre el puntaje del PSQI, que mide la calidad del sueño, y la variable de puntuación estandarizada del Minimental, con un coeficiente de correlación de 0.215. Sin embargo, el valor de significación bilateral obtenido (p = 0.805) indica que esta relación no es estadísticamente significativa al nivel de confianza del 95%. Esto sugiere que, aunque existe una ligera tendencia a que un peor puntaje en la calidad del sueño se relacione con un aumento en el deterioro cognitivo, esta conexión podría ser atribuible al azar y no representa un hallazgo concluyente en este estudio.


Análisis correlacional:


El análisis de las correlaciones muestra una fuerte relación entre el índice de calidad del sueño (PSQI) y varios subcomponentes relacionados, como la calidad subjetiva del sueño (r = 0.836, p < 0.01), la latencia del sueño (r = 0.687, p < 0.01) y la duración del sueño (r = 0.542, p < 0.01), lo que sugiere una consistencia interna del instrumento. En términos de las capacidades cognitivas evaluadas, variables como la orientación temporal, fijación y cálculo/atención están altamente interrelacionadas (r > 0.8, p < 0.01), lo cual apunta a un componente común subyacente en el rendimiento cognitivo. Asimismo, la edad correlaciona negativamente con la duración del sueño (r = -0.380, p < 0.01) y muestra una tendencia positiva con el uso de medicación (r = 0.342, p < 0.05), indicando posibles efectos de la edad sobre el sueño y la salud general. Finalmente, aunque el sexo tiene pocas correlaciones significativas, se destaca en su relación inversa con ciertos dominios cognitivos, como la fijación (r = -0.349, p < 0.05), lo que podría implicar diferencias de género en estas áreas. En conjunto, los datos evidencian relaciones significativas entre el sueño, la cognición y factores sociodemográficos, por lo que suscitará a una necesidad de ahondar más sobre estos factores.


Aunque algunas correlaciones entre las variables de sueño y deterioro cognitivo no son significativas (p > 0.05), no se descarta la posibilidad de que la calidad de sueño percibida influye en el deterioro cognitivo en adultos mayores. No obstante se recomendaría ahondar en distintas metodologías para ahondar más en el tema y cuya significación estadística sea mayor.


Recomendaciones:


Luego de realizado este estudio y habiendo visto los resultados tan prometedores del mismo se puede establecer que sería conveniente la realización de un en fechas postreras con mayores índices de población y de diferentes estratos sociales para visualizar su hay una diferencia a nivel socio económico. El establecer si hay factores que hacen posible que haya diferencia en cuanto a la relación calidad del sueño-deterioro cognitivo, puede ser de mucho alcance y rendir sus esperados frutos.


Del mismo modo los resultados de esta investigación pueden ponerse a disposición del centro en cuestión para que los especialistas en el área de la salud determinen que estrategias nuevas pueden implementar para la mejora de la calidad de vida de los usuarios y que otras, establecidas ya, pueden variar en cuanto a forma y contenido.


Bibliografía:


  1. Dokhand. (s.f.). El sueño en las personas mayores. Recuperado de https://dokhand.com/sueno-las-personas-mayores/


  2. Envejezser. (s.f.). Calidad del sueño en el adulto mayor. Recuperado de

    https://envejezser.com/calidad-del-sueno-en-el-adulto-mayor/


  3. García, R., López, S., & Pérez, M. (2023). Estudio del tiempo de aparición de enfermedades neurodegenerativas en pacientes diagnosticados de trastorno de conducta de sueño REM mediante polisomnografía. Journal of Sleep Disorders, 18(2), 67-80.


  4. López, S., Martínez, D., & Sánchez, T. (2023). Revisión sistemática de las alteraciones del sueño y demencia en población mayor. Dementia & Geriatric Disorders, 25(4), 112-128.


  5. National Geographic. (s.f.). Tres mitos sobre el sueño que la medicina se encargó de derribar. Recuperado de https://www.nationalgeographic.es/


  6. Solidaridad Intergeneracional. (s.f.). Cambios en los patrones de sueño en las personas

    mayores. Recuperado de: https://solidaridadintergeneracional.es/wp/cambios-en-los-patronesde-sueno-en-las-personas- m

 
 
 

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